Ya han pasado algo mas de 5 años desde que esta inventiva a llegado al mercado español. Por suerte ya ha pasado esa vorágine de nuevos centros de “entrenamiento” donde te ponían en forma con 20´ a la semana, o mejor dicho, quedan pocos…

Al final, es como todo, la novedad mata la rutina en el primer round pero a partir del tercero o cuarto si la novedad no tiene bases sólidas, fundamentadas y duraderas no se sostiene. Al final por suerte ya quedamos los que realmente tenemos pasión por lo que hacemos, los que amamos estar al día e informados de los aportes que tienen las nuevas tecnologías.

Después de estos años por suerte también se ha investigado un poco más sobre los beneficios en cuanto a respuesta y adaptaciones neurales que aporta la  EMS. (Matheson GOM, Dunlop RJ, McKenzie DC, Smith CF, Allen PS. Force output and energy metabolism during neuromuscular electrical stimulation: a 31 P-NMR Study. Scand J Rehab Med 1997).

(Eijsbouts XH, Hopman MT, Skinner JS. Effect of electrical stimulation of leg muscles on physiologicalresponses during arm-cranking exercise in healthy men. Eur J Appl Physiol Occup Physiol 1997).

En algunos casos se han determinado incrementos en los patrones de equilibrio y en la fuerza máxima isométrica de los flexores plantares de hasta un 15%. También un aumento en el porcentaje de activación muscular (5%) tras cuatro semanas de entrenamiento, ambos porcentajes medidos mediante electromiografía. (Maffiuleti, et al. / Gondin, et al.)

Realizar un entrenamiento en intervalos de alta intensidad (High Intensity Interval Training, o HIIT) acompañado de electroestimulación integral genera un consumo calórico hasta un 30% más elevado que hacer ejercicio aeróbico convencional.

Este tipo de ejercicio combinado incrementa el metabolismo basal durante varios días posteriores al entreno, mientras que el trabajo aeróbio convencional supone un gasto calórico menor y lo hace solo durante el ejercicio incidiendo muy poco en el consumo calórico posterior. Estas son algunas de las conclusiones de un estudio realizado por investigadores del Grupo Effects-262, del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada (Facultad de Medicina), publicado en la Revista Andaluza de Medicina del Deporte.

En este trabajo participaron 12 sujetos sedentarios, con un índice de masa corporal superior a 35, estos se sometieron a tres tipos de entrenamiento en tres lunes consecutivos, de forma aleatoria.

Previamente, los investigadores determinaron a cada uno su metabolismo basal mediante análisis de gases durante 30 minutos, en ayunas, a primera hora de la mañana, tras 10 minutos de estabilización. Además, a los 60 minutos del entrenamiento, y a las 24, a las 48 y a las 72 horas, se volvió a realizar la metabolimetría basal y DXA (sistema de referencia en la evaluación de la composición corporal). Todas las sesiones fueron monitorizadas mediante un pulsómetro, pulsioximetría, medida de la tensión arterial y percepción subjetiva de bienestar. Lactato en sangre El trabajo de alta intensidad más EMS mostraba unos mayores niveles de concentración de lactato en sangre al finalizar el entrenamiento de alta intensidad (15,6 mmol. L-1) que los producidos al realizar un trabajo de tipo aerobio (2 mmol. L-1). Además, los investigadores también encontraron diferencias significativas en el consumo de oxígeno basal post-esfuerzo en situación previa, a los 60′, a las 24, 48 y 72 horas tras los diferentes tipos de entrenamiento.

Los niveles de déficit de oxígeno basal alcanzados en el entrenamiento de electroestimulación y HIIT se elevaron notablemente por encima de los alcanzados en el pre-test hasta 72 horas después de haber realizado el entrenamiento, dándose diferencias significativas con el trabajo de tipo aerobico, tras el cual los niveles de VO2 (el consumo máximo de oxígeno que el organismo puede consumir en un tiempo determinado) alcanzaron valores similares a los obtenidos en el pre-test en 60 minutos. El profesor de Fisiología de la UGR Ángel Gutiérrez Sáinz destaca que una sesión semanal de 20 minutos de HIIT combinada con electroestimulación “genera unas ventajas neurológicas, metabólicas y funcionales extraordinarias, tanto en personas sedentarias, deportistas de élite con alguna lesión como en atletas que estén entrenando”.

Gutiérrez advierte que este tipo de entrenamiento con chalecos de electroestimulación “no puede en ningún caso pretender ser un sustituto para el deporte, pero sí es un excelente complemento para el mismo, y siempre debe ser administrado por personal experto”. El investigador de la UGR advierte que la estrategia comercial que ha tenido la electroestimulación “le ha reportado más daños que beneficios, pero es un sistema muy efectivo que, controlado por profesionales, incrementa los beneficios del ejercicio, ya que nos permite activar más de 300 músculos de todo el cuerpo de manera simultánea”.